Música Insobornable

viernes, 8 de agosto de 2014

COSAS QUE PASAN...EN VERANO

MIENTRAS ESPERABA MI TURNO EN LA CHARCUTERÍA

Estábamos en casi silencio aunque éramos varias personas esperando en la charcutería, la mayoría sudábamos a pesar del aire acondicionado del súper.
En la calle seguía siendo agosto, ese agosto pegajoso y lleno de turistas que no dejan libre ni un centímetro de playa, que aparcan el coche de alquiler hasta en las terrazas y mean y vomitan de madrugada en las aceras.
De pronto, una señora sudando como un pollo a remojo, coge número y sin encomendarse a nadie dice en voz alta:
- Vaya un calor más enorme que hace, madredelamorhermosooo!!!
- Mujer, estamos en agosto –le contesta otra- esto es lo natural, ya verá “usté” como en enero no suda tanto…
- Claro, ya lo sé, pero yo me acuerdo cuando el clima era normal, ahora con tanto aparato de aire acondicionado escupiendo calor a la calle y tanta gente, parece que estemos en el desierto pero de asfalto…están cambiando tanto las cosas que es demasiado…¿no le parece a “usté”?
- Si señora, sí.
- Además, hay que ver cómo están todas las cosas de revueltas, da asco hasta de poner la televisión, no para una de enterarse de cosas malas y desastres…y encima que no hay forma de sacar los pies del plato con los dineros, que con tanta crisis y tanto robo y tanto fraude y tantos ladrones, los precios no paran de subir y las pensiones “congelás” y así no se puede, no…
- Desde luego, es lo único que se congela por mucho calor que haga…
- Y hay que ver, que al final todo se sabe, eh? porque no me dirá “usté” que lo del clan Pujol no es gordo, que lo que hacíamos la mayoría de gente que íbamos a Andorra, de toda la vida, era comprar un radiocassette, tabaco o una cámara de fotos…pero señorseñor, esto ha sido una cosa muy fuerte…
- Sí señora, sí…pero ya se encargarán de taparlo como puedan, ya verá…
- Y no hablemos de los follones que montan en los sitios esos que llevan a zagales y zagalas para que se desmadren, se emborrachen y casi se mueran por cuatro euros el fin de semana, que también tienen que ver, eh?
- Sí señora, sí…(se le escapa un suspiro) da mucha pena eso, sí, pero la culpa la tienen los mismos de siempre…
- Y no le digo nada de lo que dan en la tele! Vamos que se pasan el día con los mismos aprovechaos, que venden hasta los calzoncillos de hace treinta años, con los que cantan sin tener voz y l@s que venden libros sin saber hacer la “o” con un canuto!
- Eso pasa, porque hay quien compra toda esa basura…sí señora, sí…
- Y a propósito de comprar…que número va?...ayseñorseñor, todavía me faltan cuatro y tengo que acabar de comprar la verdura…me van a llegar las cosas cocidas a mi casa…
- Yo voy antes que usté, pero quiero poca cosa…
- Yo de aquí también, porque el fiambre me lo llevo en una pieza y lo corto en casa, que el chorizo – sobre todo- siempre se pone lloroso…
- Yo chorizo hace tiempo que no compro, lo he aborrecido desde que mi marido pone la 2 y se ve en directo lo que hacen en el Congreso…
- Sí señora, sí…
Y fue entonces, cuando la máquina de los turnos, marcó a mi número. La dependienta me envolvió el queso, el jamón cocido (cortado muy finito) y mortadela boloñesa.
Creo que siguieron hablando, pero yo también tenía prisa, calor, pocos euros, bastante mala leche, un radiocassette comprado en Andorra y –por supuesto- no iba a comprar chorizo.
¡¡¡Feliz calor!!!
 elvira vicente bernabéu/ 2014
foto: Playa de lo Naúfragos -ProyectoMastral